lunes, 5 de noviembre de 2012

Hacía tanto...

Hacía tanto que no me reía por tonterías...
Hacía tanto que no sonreía como una boba...
Hacía tanto que no esperaba a que alguien se conectara para hablar...
Hacía tanto que no tenía una conversación sin sentido con alguien...
Hacía tanto que no me llamaba alguien tanto la atención...
Hacía tanto que no me sentía tan bien con un chico...
Hacía tanto que esperaba poder estar bien como ahora...

¿Por qué me produces estas sensaciones?

domingo, 28 de octubre de 2012

Ilusión

Gracias a alguien vivo en una pequeña nube de felicidad que puede romperse con facilidad o por el contrario hacerme más grande y más grande. Que mi vida cambie depende de unos cuantos sucesos que ahora me hacen sentir libre, con esperanza pero que siguen estando guardados en mi mente se cumplan.
Todo es probable pero yo, como estoy positiva, voy a quedarme con que crecerá. 
Porque hoy será el día en que me arme de valor y de un paso que puede llevarme a un extremo o al otro. 
Felicidad o tristeza. ¿Qué ocurrirá?


sábado, 20 de octubre de 2012

En mi mundo de hadas

Hace mucho tiempo que no pienso en ti, en parte porque quiero hacerme a la idea de que ya lo he superado, en parte porque no quiero recaer en tu amor, en parte porque se que es absurdo. Pero se muy en el fondo de mi que no te he olvidado y que me costara demasiado hacerlo porque fuiste algo muy importante en mi vida. 
No puedo pensar en vivir algo con otra persona por miedo a lo que me paso contigo o por el simple echo de volver a sentir algo y olvidarte definitivamente aunque por ahora sé que eso no llegara a suceder. 
Hoy he vuelto a llorar, después de tanto tiempo sin que derramara una lagrima porque por desgracia nadie me ha querido o me ha demostrado quererme tanto como lo hacías tu cada día. Hiciste que cambiara mi forma de ver el amor, mi forma de verme a mi misma, mi forma de ver el mundo y ahora siento que vivo en un mundo de hadas del que no podre escapar porque nadie me quiere sacar de aquí. 


domingo, 16 de septiembre de 2012

Why?

La gente no deja de sorprenderme.
Cada día me encuentro con una nueva faceta de alguien que hace que me plante muchas cosas.
A veces no se si soy yo la que tiene el problema o la que ha causado el problema o en verdad es algo fuera de mi ámbito.
Pero cuando cada día me siento más sola, llego a plantearme muchas cosas.


lunes, 27 de agosto de 2012

Daño

El daño siempre viene acompañado, nunca llega solo. Cuando alguien te hace daño en un momento determinado no será el único, dentro de nada vendrá un daño nuevo que tendrás que afrontar sin haber podido recuperarte del anterior.
Pero lo mejor es recibir todos los años en un día. Parece que la gente sabe que tu estas mal y usa esos días en los que te encuentras de bajón para hacer daño a conciencia, con causas, palabras, hechos. Saben que es lo que más daño te hace y con eso es con lo que juegan. 
¿Por qué todo viene el mismo día? ¿Por qué no pueden esperar a que uno se recupere para dañarte de nuevo?
¿Somos culpables del daño que nos hacen? Hay veces que sí, que somos los culpables incluso que nos merecemos que nos hagan daño para que nos demos cuenta de lo que estamos haciendo mal. Pero luego están esas situaciones en la que no has hecho nada y viene todo junto hacía ti.
¿Tenemos una diana para esos días en los que estamos mal? 

martes, 21 de agosto de 2012

Citas #3

No importa cómo sea nuestra vida o los obstáculos que nos encontremos. No importan las dificultades o los fracasos que podamos tener. Todo eso no tiene ninguna importancia, ya que justo cuando pensamos que no hay ilusión o magia en el mundo, ocurre algo que nos demuestra que no es así: una sonrisa, una amistad, un romance, una anécdota, una canción, un paseo al atardecer o una noche bajo un cielo estrellado. Todas esas cosas, al parecer insignificantes, conforman nuestra vida, nuestra historia. Y sólo tenemos una historia, una vida, y por tanto, debemos vivirla como lo que es: única.

Carpe Diem. Un momento por toda una vida.- Javier Dut

lunes, 20 de agosto de 2012

Sal con una chica que lee, Rosemary Urquico

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.
Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.
Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.
Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.
Por lo menos tiene que intentarlo.
Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.
Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.
Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.
O mejor aún, a una que escriba.